miércoles, 10 de julio de 2013

00. EL SUEÑO

"Vive en un lugar pequeño,
pero vete antes de hacerte demasiado débil.
Vive en una ciudad grande,
pero vete antes de hacerte demasiado duro."


Siempre me gustaron las ciudades grandes. Desde que puedo recordar mi mente se trasladaba sin descanso a un futuro entre carteles luminosos y rascacielos, a un piso en una calle perdida entre mil calles más,  despertarme escuchando la vida; la melodía del tráfico, los transeúntes y del movimiento. Ansiaba obtener la experiencia de perderme entre océanos de personas desconocidas, ver las luces de la noche más cerca de mí que el fulgor de las estrellas, descubrir cada día lugares nuevos, tener siempre cosas desconocidas aún por estrenar y la posibilidad de relacionarte siempre con gente diferente. Tantas cosas...

Albergaba la creencia de que allí tendría la posibilidad de elegir todo aquello que a mi, creciendo entre pueblos, me había venido dado como única opción. Era para mi el mundo de las opciones. El lugar de la libertad. De elegir el trabajo que quisiese, el tipo de personas que prefiriese, el estilo de vida que me hiciese feliz y, sobre todo, ser quien quisiese ser. Ser libremente quien quieres sin tener que responder a lo que se espera que seas.

Sentía la urgencia de crecer, de estarme perdiendo grandes cosas, y que, aunque quizá todo fuese un espejismo, sentía que debía darme prisa y comprobarlo.

Y lo hice.

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